Manifiestamente mejorables
Fuente: Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: Editorial
Desde 1991 hasta la fecha, Sevilla acumula un déficit inversor superior a los 6.000 millones de euros, ya que en ninguno de estos años hemos igualado la media nacional de inversión por habitante. Desde la Administración y desde el PSOE se subraya ahora que los 848 millones de euros presupuestados para la provincia en 2008 suponen un incremento del 18 por ciento respecto del año en curso, pero, como lo habitual es que por mayor disponibilidad de recursos crezcan los fondos asignados a todo el país, esa cifra no puede ser considerada aisladamente, sino que ha de ser puesta en relación con el resto de Andalucía y de España. En este sentido, la Junta de Andalucía, en línea con el Estatuto de Autonomía, insiste una y otra vez en la importancia de que la inversión se corresponda con el peso poblacional de nuestra comunidad en el conjunto del país. Pues bien, la media nacional de inversión por habitante en 2008 será de 540,92 euros; la media andaluza, de 540,51 euros; la media de Sevilla, de sólo 461,45 euros. Si la inversión española es igual a 100, la de Sevilla equivale a 85. En Andalucía sólo superamos a Huelva y Granada, y en el conjunto nacional ocupamos el puesto 35 (38 si descontamos las provincias vascas, por su régimen foral) de 50. Acumularemos 18 años consecutivos con inversión inferior a la media española, por más que se haya dado un impulso (relativo) a la ronda SE-40, la duplicación de carriles en la autovía a Cádiz, la Autovía de la Plata, la esclusa del puerto y la mejora del aeropuerto. Pero cuando se escarba en los Presupuestos Generales, a veces apenas hay nada debajo. Por ejemplo, el tercer carril de la autovía a Huelva hasta Sanlúcar queda reducido a una partida de 100.000 euros, y el Anillo de Cercanías, tan urgente, se acabará de cerrar en 2011. Para Fibes no hay un solo euro, pese a que el propio Zapatero se comprometió a su financiación en un mitin ante la plana mayor del PSOE andaluz. Sí, en cambio, hay dinero para los palacios de congresos de otras provincias. Se ve que cuando se trata de Sevilla la memoria del Gobierno es selectiva.
Fomento se ‘olvida’ de las líneas de Cercanías del Aljarafe y la Cartuja
Fuente: Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: TRINIDAD PERDIGUERO
Un día después de la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, con su aluvión de cifras, comienzan a evidenciarse algunos olvidos que el Gobierno central ha tenido con Sevilla, a pesar de ese aumento del 18,19 por ciento, hasta una inversión de 848,5 millones, con respecto a 2007. Y uno de los más evidentes –junto al sempiterno de la ampliación del Palacio de Congresos– es el de la red de Cercanías. En concreto, los proyectos para poner en marcha dos nuevas líneas en el Aljarafe Norte (la C-5) y en la isla de la Cartuja (C-2), previstas en el Plan de Movilidad metropolitano como alternativa al transporte privado y para las que se habían anunciado obras en 2008.
De momento, el Ministerio de Fomento ha consignado con el epígrafe de Cercanías de Sevilla una inversión de 288.000 euros, una cantidad que apenas da para redactar los proyectos de unas infraestructuras cuyo coste total se estima en 129 millones. Se da la circunstancia de que hace apenas dos meses el secretario provincial del PSOE, José Antonio Viera, aseguró tras una reunión en Madrid con la secretaria de Infraestructuras, Josefina Cruz Villalón, que las obras del C-5 ya se presupuestarían e iniciarían en 2008 y que la línea de la Cartuja podría estar incluso terminada a finales de año. La semana pasada reiteraba su confianza en este sentido en un encuentro con la prensa. Antes de eso, la ministra, Magdalena Álvarez, se había reunido varias veces con los alcaldes para certificar su apoyo a estos proyectos, aunque nunca se comprometió con plazos.
Según el desglose plurianual que aparece en el proyecto de Presupuestos –que está en periodo de alegaciones y aún debe debatirse en el Congreso–, el Ministerio prevé que a los 288.000 euros del año que viene para las Cercanías de Sevilla, se unan 500.000 en 2009 y cinco millones de euros en 2010. El grueso de la inversión no está programada hasta 2011, con 14,5 millones de euros, bastante más tarde de que lo calculaban los alcaldes y el propio PSOE sevillano.
Llama la atención que en la valoración que hizo el martes el propio Viera ni siquiera destacara las Cercanías. Tampoco lo hizo ayer el presidente de la Mancomunidad de Fomento y Desarrollo del Aljarafe, Juan Escámez, a pesar de que ha sido el gran impulsor de esta idea desde hace un lustro. En un comunicado, Escámez calificó los presupuestos de “excelentes” para el Aljarafe por proyectos como la SE-40 –esta vez sí parece que hay intención de encarar los tramos más complejos por la comarca y el cruce del río–; el Metro –poco más de ocho millones de euros–; Melonares –más de siete–; o el tercer carril hasta Sanlúcar –que también aparece con una cantidad pequeña, 100.000 euros–. Pero el edil pasó de largo por el Cercanías.
Según el proyecto recogido en el Plan de Movilidad, los 129 millones que costaría la actuación incluyen la remodelación de dos estaciones (Villanueva del Ariscal-Olivares y Sanlúcar) y la construcción de cuatro nuevos apeaderos (Camas, Santiponce, Salteras-Valencina y Benacazón), además de la compra de trenes para la C-5, puesto que se aprovecharía la línea férrea entre Sevilla y Huelva, con lo que la inversión se reduce. Para la C-2, el presupuesto se iría en construir la estación y el ramal a San Jerónimo pasando por el Estadio de la Cartuja. El resto, aportado por otras Administraciones, iría a los aparcamientos disuasorios junto a las terminales. Se da la circunstancia de que, en el mismo presupuesto, la red de Cercanías de la Bahía de Cádiz y de Málaga reciben una inversión de 73,3 y 14,4 millones de euros respectivamente, pero para obras ya en marcha.
El papel mojado de ZP en Triana
Fuente: Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: CARLOS NAVARRO ANTOLÍN- El Análisis
Domingo, 20 de mayo de 2007. Zapatero en Triana. Tres mil personas de aforo en el Pabellón El Paraguas. Faltan seis días para las elecciones municipales. El presidente no se separa de una botellita de agua mineral. Hace calor. El alcalde interviene y se muestra monótono. Chaves, agresivo en el discurso. Y el político leonés se lleva los titulares locales, no sólo por su condición de inquilino de la Moncloa, sino por una promesa muy específica, dirigida a Monteseirín especialmente desde el atril, con un lenguaje grandilocuente, explotando el mito de la universalidad de la capital andaluza y mostrando el vellocino de oro, el dinero anhelado para el crecimiento de Fibes, ese edificio: “Quiero anunciarte, Alfredo, que el Gobierno va a participar en el proyecto de ampliación del Palacio de Congresos para que sea un Palacio de Congresos de España y del mundo, porque Sevilla le ha dado, le da y le dará mucho prestigio a España”.
Zapatero no ofrece datos específicos. Tampoco se echan en falta, pues el código del buen mitinero no obliga al uso de un lenguaje ni técnico, ni preciso. El buen mitinero tiene que hacer casi como un pregonero, enganchar con las masas, alentarlas e incitarlas al voto. Y para eso no hacía falta comprometer con dígitos concretos los Presupuestos Generales del Estado. Zapatero siguió al pie de la letra este código apócrifo y continuó alimentando su proclama: “Sólo faltaría que Sevilla no tuviera un Palacio de Congresos de los mejores. Lo merece la ciudad por lo que es y por lo que será”.
Nada más de Fibes en las escasas y vagas alusiones del presidente del Gobierno a la actualidad local. Como muestra de la superficialidad aquel día del discurso sevillano de ZP, baste la siguiente frase: “La obra de peatonalización del centro es admirable, un ejemplo para toda España. El Plan de Barrios es hacer progreso y equilibrio social. Me gusta ser sincero –añadió para confesar que no había visto ni la una ni el otro– y me lo han dicho quienes sí las han visto”.
Cuatro meses después, la obra de Fibes no aparece en los Presupuestos, por más que en el PSOE haya quienes han buscado y repasado todos los epígrafes a la caza del vellocino de oro. El PSOE local reacciona al jarro de agua helada con una nueva promesa. A nadie escapa que lo presentado este martes por Solbes en Madrid no es una lista cerrada de inversiones. Por supuesto que existen fórmulas legales y disposiciones para consignar dinero para el proyecto de Fibes en las próximas fechas. Pero la ausencia del proyecto en esta gran puesta en escena de las cuentas del Estado para 2008 llama poderosamente la atención. A los asesores de ZP en su mitin sevillano se les ha debido quedar la cara estreñida cuando de la chistera del vicepresidente económico del Gobierno salían los billetes para los grandes proyectos de la SE-40 (que debía entrar en funcionamiento en su totalidad precisamente este año), el aeropuerto, el tercer carril de la A-49 o el desdoble de la A-4 entre Los Palacios y Dos Hermanas, y hasta para intervenciones específicas como las rehabilitaciones del Mercado de la Puerta de la Carne y la Plaza de España, pero ni un euro para uno de los proyectos más cacareados de la actualidad municipal de los últimos años y de la pasada campaña.
ZP sí se ha acordado con fuerza del Palacio de Congresos de León, su ciudad natal, donde ha celebrado en su primer año como presidente algún Consejos de Ministros en el bellísimo –pero decadente por falta de mantenimiento– Hostal de San Marcos. ZP se lleva a Castilla-León los dineros que prometió en Triana. Si le hubieran pasado uno de los contratos-programa que alzaron a Monteseirín en 1999 al sillón principal de la Plaza Nueva, la de ZP sería ahora una promesa reflejada en papel mojado. La opinión de los empresarios, expresada por Antonio Távora, sea quizás la más reveladora: “Estamos desencantados”. El hombre del talante y de la eterna sonrisa, al que nadie ni nada le obligaba a hablar necesariamente de Fibes en aquel mitin, ha podido dejar en evidencia a más de un asesor.
De ‘Novecento’ a la Cortijera
Fuente: Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: Carlos Colón
Estas galas juveniles venidas a menos, estos “partes” perfumados de Victoriano Fernández de Asís, estas Galas del Sábado sin Laurita Valenzuela que las redima, estos cómicos que convertirían al bueno de Emilio el Moro en un Oscar Wilde con chilaba…
Es decir, este Canal Sur que el PSOE ha engendrado y alimenta con los presupuestos públicos, cuya programación nunca es criticada por los sabios tan bien “pagaos” del Consejo Audiovisual de Andalucía y que tan fielmente refleja la tradición cultural socialista de Fernando de los Ríos o Besteiro, ha logrado algo digno de las antiguas artes de la alquimia: transmutar en supuestamente andaluza y progresista la telebasura global.Mezclando Novecento con Rosario la Cortijera y Gran hermano, y removiéndolo todo con la cuchara de la desvergüenza, Canal Sur ha parido El cortijo 1907, “agro-reality” andaluz rebosante de enseñanzas históricas, valores antropológicos y racial autenticidad hasta en equinos y gallinas. Como RTVA afirma con orgullo: “De la mano de historiadores, antropólogos y estudiosos de la cultura andaluza, se recreará con precisión cómo se vivía en 1907. Se utilizarán razas autóctonas ganaderas como las vacas pajunas, negra andaluza y cárdena, gallinas andaluzas y ovejas merina grazalema, burros y mulas”.
Como con gracia de Galerín ha escrito Antonio Burgos, este “realiti chou” cortijero de guardarropía (¡qué vestuario, figurantes, presentador con chaquetilla corta¡) es la “gran traca” de la nueva temporada de esta “versión de las Arrecogías del Beaterio de Santa María Egipcíaca (sin Martín Recuerda) que es La Nuestra, camión-escoba del desecho de tienta de las televisiones de Madrid, que viene aquí a asegurarse un modesto pasar y un seguro trincar…
El Cortijo 1907 viene con su correspondiente arrecogía: Rocío Madrid, la que ocupó plaza de malagueña salerosa en las impresentables Crónicas marcianas…”.Y no queda en esto la cosa. Ya les dije que la alquimia socialista mezcla Rosario la cortijera con Novecento, que por algo los compañeros empapelaron sus cuartos con Il quarto stato, el cuadro de Pelliza da Volpedo que fue cartel de la película, y el PSOE escogió su música para la campaña del 82; la ruda vida en el cortijo alfonsino servirá para aventar con el soplillo del rencor los rescoldos de la Andalucía señoritil y se valoren las comodidades de la Andalucía chavista: “El espectador puede observar, comprender y valorar –apunta Canal Sur– las diferencias entre vivir en el cómodo 2007 y el lejano 1907”. Eso ya lo hacía Ricardo de la Cierva en la televisión del Paseo de la Habana.
Fuego amigo
Fuente: Diario de Sevilla -Grupo Joly-
Autor: Ignacio Camacho
Como en los cuentos, los patitos feos de la política se hacen querer. Tendemos a ponernos de parte del débil. Mucha gente estuvo con Zapatero cuando disputó la secretaría general del PSOE a Bono, que tenía el apoyo del aparato, de González, Chaves y casi todos los elefantes socialistas. Más tarde, inspiró más simpatía que sus antagonistas populares, el arrogante Aznar y su investido Rajoy. Pero como no hay político inoxidable, ZP ha perdido inocencia con el uso. Ahora él mismo puede ser desdeñoso con María Antonia Trujillo, por omisión.
La política extremeña fue en todas las encuestas el patito feo del Gabinete, con el farolillo rojo perpetuo, en los tres años que estuvo en el Ministerio de la Vivienda. Cesada en julio, ahora se presenta un plan para los jóvenes calcado del suyo, pero no se le da el sitio que por cortesía, justicia o desagravio merecería. Carme Chacón, más joven, más guapa y más desenvuelta, presenta un plan Trujillo-2 como producto de sus desvelos “durante 70 días y 70 noches”, con la bendición de su amigo el presidente del Gobierno y el olvido a su antecesora.
Un dicho británico sostiene que la política hace extraños compañeros de cama. En España se podría traducir por “el deporte hace extraños compañeros de política”. Quienes jugaban al pádel con Aznar crearon grupos mediáticos leales al PP. Ahora se lleva el baloncesto, deporte que Zapatero practica. Los compañeros de basket del presidente fueron señalados con el dedo acusador por El País, el sábado. Son dueños de La Sexta, televisión concedida por ZP. Y están montando un imperio mediático que se dice de izquierdas y joven. A la medida. Ahora sacan el diario El Público y se les considera capaces de comprar además una cadena de radio. Son osados, los tíos: están a gorrazo limpio con Prisa con los derechos del fútbol.
El jueves, en un homenaje a Jesús de Polanco en Madrid, Felipe González confesó que se hizo de verdad amigo del patrón de Prisa cuando la primera guerra del fútbol. E hizo, por dos veces, alusión expresa a la “segunda guerra del fútbol”. A diferencia de las púnicas, las guerras del balompié no tienen siempre los mismos contendientes, pero acaban enfrentando a Prisa con gobiernos distintos. “Me preocupan el fuego amigo, los daños colaterales”, dijo González. El País lo toma como una advertencia al Gobierno, pero se puede interpretar al revés. Los herederos de Polanco culpan a Zapatero de crear un grupo mediático de amigos, que les está tocando las narices. Y se lo hacen pagar, por ejemplo, con duros editoriales contra el plan de vivienda Trujillo-2. El problema aquí es que a uno le cuesta averiguar quién es el débil, para ponerse de su parte.
Sin amarrar
Fuente : Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: José Aguilar – La Esquina -
No cabía esperar otra cosa. La entrevista de ayer entre Chaves y Zapatero ha sido completamente satisfactoria para Chaves y absolutamente insatisfactoria para la oposición. Cualquier resultado de la reunión habría sido saludado por unos y otros en los mismos términos en que lo ha sido éste. Hay en todos los implicados o mucha firmeza o mucho prejuicio.
El presidente de la Junta ha sido tajante: “El Gobierno cumple con Andalucía”, puesto que Zapatero se ha comprometido a que la inversión pública destinada a esta comunidad en los Presupuestos Generales de 2008 sea el 17,8 por ciento del total, “por encima de los 4.000 millones de euros”. Los portavoces de la oposición no lo han sido menos (tajantes): un agravio como una catedral para los andaluces –Arenas (PP)–, insuficientes –Valderas (IU)–, un nuevo fraude –Álvarez (PA).
No sabe uno a qué carta quedarse. Por un lado, el Partido Popular debe estar arrepentidísimo de haber presentado una enmienda a la disposición adicional tercera del Estatuto de Autonomía en la que cifraba en 4.500 millones la cantidad que correspondería a Andalucía aplicando a la inversión global el criterio de la población, para hace poco elevarla a 6.000 millones así como así. Revela escasa seriedad.
Por otro, sin embargo, no dejan de tener razón los opositores al denunciar que el lunes pasado Cataluña consiguiera el aumento pretendido de las inversiones estatales modificando la metodología empleada para calcularlas –incluso con efecto reatroactivo, ya que se han aportado 826 millones más a lo previsto en los Presupuestos vigentes– mediante acuerdo de Solbes y el consejero de Hacienda catalán, mientras que, a más alto nivel, con Zapatero y Chaves de interlocutores, sólo se da por seguro que para Andalucía serán “por encima de los 4.000 millones de euros”.
Por encima, sí, pero ¿cuánto? No es lo mismo 4.100 millones que 4.600 millones. Chaves no se atrevió a dar una cifra concreta porque, dijo, es difícil saber cuál es el volumen total de los Presupuestos Generales del Estado. Para arreglar lo de Cataluña, sin embargo, esto no ha supuesto ninguna dificultad. Es la diferencia entre Cataluña y Andalucía, y también entre el Gobierno estable y duradero de Chaves y la coalición de Montilla.
No cabe duda de que el Gobierno va a cuidar los dos mayores graneros de voto socialista en las generales, pero uno lo va a notar más que otro. Mejor dicho, ya se está notando. Cuando se concreten las cifras seguiremos hablando.
Ya lo hizo Trujillo
Fuente : Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: José Aguilar – La Esquina -
La pobre ex ministra de Vivienda, Antonia Trujillo, tenía tan poca credibilidad que puso en práctica durante su efímero mandato un programa de incentivos al alquiler de viviendas y nadie se enteró. Bueno, casi nadie: apenas cuarenta mil jóvenes de toda España se han beneficiado de él desde que entró en vigor, en julio de 2004.
Ha hecho falta cambiar de ministra y enfilar la carrera electoral para que el Gobierno presente un plan estrella de viviendas para jóvenes… y caigamos en la cuenta de que el plan ya existía. Vamos, que era el de Trujillo, con alguna variante. Aquel plan concedía 240 euros al mes a los menores de 35 años y durante dos; el de Zapatero-Chacón da menos, concretamente 210 euros hasta los 30 años, aunque durante cuatro. Aviso a los listillos: quienes estén percibiendo los 240 euros no podrán apuntarse también a los 210. Estado protector, sí, pero no tonto.
Dejando aparte, si fuera posible, el inequívoco olor electoralista de la medida –más que olor, auténtico tufo–, no me parece mal la idea de ayudar a los jóvenes trabajadores a alquilar una casa si es que quieren emanciparse. Porque se fomenta el alquiler en vez de la inaccesible propiedad y porque se limitan temporalmente las ayudas, como aconsejaba un ministro británico: el objetivo del Estado del bienestar no es petrificar a las personas en la dependencia, sino ayudarlas en las dificultades. También es positivo que lo hayan concebido como un plan y no como una ley, lo cual permite, aunque con impopularidad, liquidarlo cuando el superávit del Estado pase a peor vida.
Hay dudas razonables, no obstante, sobre la viabilidad de este programa resucitado de arrendamientos con subvención. No son pocos los expertos que alertan acerca de un posible encarecimiento de los precios, por la tentación de los propietarios de aprovechar el cheque que el Gobierno concede a los inquilinos para obtener una mayor rentabilidad a su vivienda. Sin ir más lejos, el vicepresidente Solbes advirtió el año pasado que una ayuda económica al inquilino se traslada al precio de la casa a alquilar automáticamente. Ni caso.
El problema es que la mayoría de las casas deshabitadas no se alquilan –oferta rígida, que dicen los economistas– por la desprotección de sus dueños y la lentitud judicial ante inquilinos no deseados. Arreglar eso, como vagamente se promete, facilitaría un mercado de alquiler más abierto que aumentar la renta de los jóvenes demandantes. Pero, claro, se trata de vender lo más llamativo. Aunque ya lo vendiera –y lo hiciera– la pobre Trujillo.
EADS-CASA aplaude la entrada de Ficosa y Alcor en Sacesa
Fuente: Diario de Sevilla -Grupo Joly -
Autor: ELI GARCÍA VILLALÓN
Después de años de infructuosa búsqueda de socios, la empresa aeronáutica andaluza Sacesa (Sociedad Andaluza de Componentes Especiales) por fin tiene aliados para acometer el gran salto de calidad que la convertirá en contratista de primer nivel de industrias de cabecera como EADS, Airbus o Boeing. Y es que ayer se aprobó la ampliación de capital de 10 millones de euros por la que se da entrada en su accionariado al consorcio vasco-catalán (Ficosa-Alcor), que se hará con el 51 por ciento de la misma (menos un porcentaje testimonial que se quedará IDEA) y le proporcionará el empuje financiero suficiente para dar este paso exponencial.
Una llegada que, si bien ha sido acaloradamente criticada por la patronal CEA que la tilda de “dejar fuera a los empresarios andaluces”, ha sido aplaudida por EADS-CASA, otro de los accionistas (junto a Unicaja, Cajasol e IDEA) de Sacesa. Así, en su primera visita institucional a Sevilla como presidente de la compañía, Carlos Suárez, aseguró ayer que están “totalmente alineados con la Junta en el planteamiento realizado”, ya que entienden “que es una contribución muy positiva a la consolidación del proyecto”.
En este sentido, Suárez señaló que la entrada de Ficosa y Alcor servirá para convertir a Sacesa en el “núcleo de una gran empresa de estructuras con presencia industrial en Andalucía, que podrá optar a grandes paquetes de trabajo de los futuros programas de EADS y Airbus -con los que ya trabaja-, así como de otros clientes”. La bendición de EADS a la operación no es cuestión baladí, ya que se trata del actor que tendrá que decidir quiénes serán las empresas tractoras sobre las que recaerá la carga de trabajo del nuevo avión A350.
Para el presidente de la Junta, Manuel Chaves, y el consejero de Innovación, Ciencia y Empresa, Francisco Vallejo, la ampliación de capital de Sacesa es “tremendamente positiva” para Andalucía, “ya que generará empleo y conseguirá radicar en la comunidad una gran actividad y capacidad de decisión”. Y es que la entrada de los dos nuevos socios en el capital traía bajo el brazo un rosario de requisitos a cumplir. Unos “derechos políticos” que se reserva la Junta para garantizar el peso andaluz en la firma.
Así, el acuerdo exige que el domicilio social de la nueva empresa esté radicado en Andalucía; que los desarrollos de I+D+I se realicen en la región, así como toda la aplicación de la tecnología de fibra de carbono; y que, en la contratación de obras o servicios, tendrán prioridad las sociedades, empresas y profesionales de la región, según reza en el comunicado lanzado por Sacesa. Finalmente, las partes también han acordado promover la creación en Sevilla de un Centro de Investigación y Desarrollo de Ingeniería de Estructuras Aeronáuticas.
El presidente de Sacesa, Francisco Mencía, quiso dejar claro, a su vez, que se favorecerá la incorporación a Sacesa de la empresas andaluzas que estén interesadas. Para ello, y en el caso de que los socios minoritarios decidieran vender su parte, IDEA tendría derechos reservados para dar cabida a la participación regional. En esta misma línea se pronunció el presidente Chaves, que aseguró que hará “todo lo posible” para que sector aeronáutico andaluz participe en la compañía.
Pese a todo, la Junta no logró evitar las críticas lanzadas desde la CEA y UGT. Herrero volvió a la carga y arremetió contra la “política de hechos consumados de Vallejo”, del que dijo haber cerrado “hace meses” la operación, sin dar cabida a los empresarios de la comunidad. Desde la sección sindical de UGT se rechazó la entrada de Ficosa y Alcor “ante la falta de garantías a la estabilidad laboral de la plantilla”.
La lucha por las plusvalías lucrativas
Fuente: Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: CM
Los antiguos terrenos inundables de Los Gordales son un histórico objeto de deseo inmobiliario por parte de Patrimonio del Estado, su legítimo propietario, que lo tiene cedido a la ciudad desde hace años exclusivamente para usos recreativos. En concreto: para la instalación de la Feria de Abril, que reside en ellos desde que en los años setenta del pasado siglo se trasladase desde el Prado de San Sebastián. Los suelos, que ocupan más de medio millón de metros cuadrados de superficie entre el barrio de Los Remedios, Tablada y los espacios más urbanos del Puerto, estaban calificados como espacios dotacionales en el PGOU aprobado por el Ayuntamiento en 1987, lo que reducía su valor inmobiliario potencial.
El nuevo Plan General de Ordenación Urbana cambió este escenario al otorgar al Estado en la zona parte de plusvalías urbanísticas lucrativas. Evitado el riesgo de que fueran ocupados con usos residenciales –hubo un acuerdo de todas las fuerzas políticas municipales a este respecto– la Gerencia de Urbanismo decidió otorgar los derechos urbanísticos necesarios para que se construyeran edificios de oficinas y zonas comerciales. ¿Por qué este cambio? Sencillamente por pragmatismo: el Consistorio deseaba obtener la titularidad de los terrenos para desarrollar en ellos un gran parque e instalar parte de los edificios de la Universidad Hispalense, al tiempo que sacaba de ellos a la Feria, cuya mudanza se preveía al Charco de la Pava, parte de cuya titularidad es también de la Adminsitración central, bien a través de Patrimonio del Estado, bien a través de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir.
Evidentemente, para conseguir este objetivo el Consistorio sólo contaba con una herramienta: el lápiz urbanístico. No había más remedio que negociar una solución satisfactoria para ambas partes. Y así se hizo: los técnicos del Plan General dejaron prácticamente cerrado un principio de acuerdo con el Gobierno central –con Aznar aún en el poder– merced al cual Patrimonio obtenía unas plusvalías urbanísticas de 75.000 metros cuadrados terciarios en la zona. Así se plasmó en un borrador de convenio, pero durante el cierre de la negociación esta edificabilidad creció hasta los 177.236 metros cuadrados. Así se incluyó en el documento de aprobación inicial del PGOU. El cambio de Ejecutivo en Madrid dinamitó este pacto, al reclamar el nuevo Gobierno un incremento de un 25 por ciento de edificabilidad en relación a lo ya acordado. El Ayuntamiento, especialmente a nivel político, decidió volver a negociar lo pactado a nivel técnico desde el origen y, con la directriz política de darle al Ejecutivo de Madrid lo que pedía Patrimonio, se forzó un cambio en las fichas del Plan General que supuso para el Estado un notable incremento de edificabilidad lucrativa en los terrenos. Incluso más del doble de lo que, en principio, reivindicó Madrid. Tal aumento, tan espectacular, colocó la edificabilidad terciaria en la zona en un total de 292.679 metros cuadrados. Así se aprobó en el documento provisional del PGOU, la última versión del Plan del Consistorio. La Junta de Andalucía, sin embargo, en la fase de aprobación definitiva del documento urbanístico, optó por recortar esta edificabilidad lucrativa en 71.789 metros cuadrados, dejándola en una cifra considerable –220.890 metros– pero inferior a la bendecida en su día por el gerente de Urbanismo, Manuel Jesús Marchena, y el alcalde Monteseirín. El argumento de la Junta fue que tal incremento de edificabilidad terciaria no era “proporcional” en relación a los espacios públicos y dotacionales, principio establecido en la Ley de Urbanismo de Andalucía (Artículo 9 de la LOUA). El recurso del Estado es una respuesta directa contra dicha resolución.
El Estado impugna el PGOU de Sevilla
Fuente: Diario de Sevilla - Grupo Joly -
Autor: Carlos Mármol
La Dirección General de Patrimonio del Estado ha iniciado un litigio formal contra la aprobación definitiva del Plan General de Ordenación Urbana de Sevilla (PGOU) por el recorte en las plusvalías urbanísticas que, durante la última fase de gestación de este documento urbanístico, impuso la Junta de Andalucía al Ayuntamiento de Sevilla, administración pública responsable de su redacción, en relación a los terrenos de Los Gordales.
El contencioso, cuyos fundamentos de derecho fueron elaborados por la Abogacía del Estado el pasado mes de mayo, se encuentra ya en una sala de los juzgados sevillanos, que será la que ahora tendrá que evaluar si el argumentario del Gobierno central con respecto a la calificación urbanística otorgada a los suelos que actualmente ocupa la Feria de Abril es sólida o si, por el contrario, las explicaciones de la Junta de Andalucía y el Ayuntamiento acaban inclinando la balanza a su favor.
♣ En todo caso, la iniciativa adoptada por el Estado –pedir oficialmente ante los tribunales la suspensión de una parte del Plan General– tiene importante lectura urbanística. También política. En primer lugar, porque se trata de una Administración pública –la central– de idéntico signo político –PSOE– a la Junta de Andalucía y al Consistorio. En segundo, porque el paso judicial dado por Patrimonio del Estado no augura que la ciudad vaya a obtener a corto o medio plazo, tal y como era su deseo, la titularidad efectiva de estos suelos surgidos de la desecación de un antiguo brazo fluvial del río.
El recurso del Gobierno central, que incluye otras propiedades estatales además de Los Gordales, se basa, según ha podido saber este diario de fuentes de Patrimonio, en la jurisprudencia que, a su juicio, emana de distintas sentencias del Tribunal Constitucional. La Abogacía del Estado hace en su escrito una larga disquisición sobre las diferencias entre “los suelos urbanos consolidados” y “no consolidados” –dos términos técnicos urbanísticos que vienen a marcar el valor de un terreno– y concluye que, a su entender, la calificación finalmente otorgada en el PGOU a su propiedad resulta “arbitraria”, “no está motivada” y es “atentatoria contra el principio de autonomía local” (sic). Asimismo, el Gobierno central califica de “discrecional” la calificación urbanística dada a estos suelos –dotacionales en el PGOU del 87– y alega que la reducción en la edificabilidad introducida a última hora por orden de la Junta de Andalucía –administración a la que le compete la aprobación definitiva del documento– es injusta en relación a la norma aplicada a otros terrenos de la ciudad “de muchísima inferior calidad urbanística a Los Gordales”. Esta última afirmación se basa en un informe del arquitecto de la Delegación de Hacienda, que tilda de “incongruencia” que el Plan califique Los Gordales como un “suelo urbano no consolidado” porque dichos terrenos “cuentan con todos los servicios urbanísticos, alineación de viales, pavimentación y acerado de albero”. “Además”, insiste este técnico, “tienen una ocupación física temporal durante la Feria de Abril y sus tiempos de preparación y retirada, y están perfectamente integrados en la malla urbanística del barrio”. El Estado reclama la calificación de sus terrenos como “suelo urbano consolidado” y una “edificabilidad acorde con el resto de los suelos urbanos de la ciudad”. Ambas reivindicaciones buscan, esencialmente, obtener mayores plusvalías urbanísticas que las autorizadas por el Plan General.
El tono del recurso, de cualquier forma, ilustra claramente el deterioro que se ha producido en las relaciones entre la Junta, Patrimonio del Estado y el Ayuntamiento en relación a las propiedades del Gobierno central. El técnico en cuyo informe se basa el recurso dice que, incluso en el supuesto de que los suelos de Los Gordales sean considerados “suelos urbanos no consolidados” –la calificación que les otorga el Ayuntamiento– la edificabilidad aplicada –0,4 metros cuadratos de techo por cada metro cuadrado de suelo– es “un enorme agravio comparativo con otras zonas con menor entidad urbanística”. El Estado cita expresamente los ámbitos urbanísticos de Mercasevilla, Palmete-La Negrilla, Valdezorras, Carretera de Carmona y el Guadaíra.